Archivo de la categoría ‘Entrevistas’

Benedetta Tagliabue: “Me gusta mucho hacer tonterías”

Martes, 9 de Febrero de 2010

Benedetta Tagliabue

Pregunta. Premio Ciudad de Barcelona 2009 por el pabellón español de la Expo de Shanghai. Sale de casa ya premiada.

Respuesta. Peor todavía, porque tienes la sensación de más responsabilidad.

P. El pabellón es de mimbre y tiene forma de cesto. ¿Se siente un poco Caperucita?

R. No me disgusta la idea. Es divertida. Soy muy curiosa. El pabellón no sé cómo quedará, pero confío en él, porque es de un material maravilloso.

P. ¿Quién es el lobo?

R. No lo sé, pero me gustaría que no fuera tan feroz. Quizá estando en China el lobo sea la propia China, aunque yo allí me siento muy a gusto.

P. ¿Teme al oso panda?

R. No. Me encantaría que trepara por el muro de mimbre.

P. Pedro Larumbe dice que la estrella del pabellón español será el jamón. ¿Lo copiarán los chinos y pondrán un todo a cien de pata negra?

R. No, no serán capaces. Y con el vino, tampoco. Yo siempre como muy bien en China. Pero cuando te dan una copa de vino, no puedes disimular que es horrible.

P. ¿Usted chupó mucha rueda de Enric Miralles?

R. Claro. Yo tenía a Miralles como un ídolo, le respetaba muchísimo, aunque fuera casi coetáneo. Ha sido amigo, maestro y mi compañero de vida.

P. ¿Ha empezado alguna casa por el tejado?

R. Es bonita esta idea del cielo que va bajando sobre la tierra. En Shanghai he dado una conferencia con el arquitecto del pabellón chino, y decía que en Europa empezamos las casas desde la tierra, pero que ellos las hacen desde el cielo. Leer entrevista completa.

Fuente: El País.

Los bulos del árbol de hormigón

Viernes, 22 de Enero de 2010

Edificio Torres Blancas

Torres Blancas es un nombre engañoso, porque sólo hay una y es gris. De todas las historias que corren por ahí, sólo es cierto que el nombre está así, en plural, porque en principio había dos atalayas proyectadas. No es verdad que la segunda se dejase de construir por problemas económicos. “Es uno de los muchos bulos que existen sobre el edificio”, explica Javier Sáenz, hijo del arquitecto Sáenz de Oiza.

Los problemas fueron de licencia. “Al Ayuntamiento le daba reparo la arquitectura que iba a salir y puso muchas pegas”, dice. “Ahora, para vender un proyecto necesitas una presentación multimedia, pero lo que se llevaba en los sesenta eran los acuarelistas argentinos”. Oiza encontró uno que “camuflase” lo radical del proyecto y así pudo ganar el permiso para edificar la primera torre.

El segundo bulo asegura que la idea era forrar las torres de mármol blanco, o, según las versiones, construirlas con hormigón de ese color, y que una vez más, se quedaron sin dinero. Para nada. “El hormigón visto estuvo siempre en el origen del proyecto, se bautizaron Blancas en honor a las pinturas y el purismo de Le Corbusier”, explica Javier Sáenz que se crió en la torre gris, donde vivió su padre (con sus siete hijos, cuatro arquitectos) hasta su muerte en 2000. Lo que nos lleva al último bulo: cuentan que el arquitecto se mudó al edificio para demostrar que su creación era vivible, ante las críticas de que en aquellas salas redondeadas no había forma de amueblar una casa. “¡Qué va!”, zanja Sáenz, “entonces era habitual que el constructor le diese un piso al arquitecto como parte de sus honorarios”.

Juan Huarte, el promotor del proyecto, se lo planteó como un mecenazgo. Oiza tuvo total libertad para experimentar: el proyecto, de 1961, tardó cuatro años en construirse. “Huarte tuvo mucha paciencia”, dice el hijo del arquitecto, “la obra fue una labor de investigación que nunca se cerraba”. La tesis: poner en armonía al hombre con la naturaleza, crear un árbol en el que cada vecino, independientemente de la altura de su piso, viese flores. A Oiza le hacía ilusión pensar que las hormigas llegasen a la espectacular piscina redondeada de la azotea. Al principio de cada clase (”fue un gran maestro, muy generoso, que contaba todo lo que sabía”, explica el hijo) repetía como una letanía la definición de casa de Camilo José Cela (vecino del inmueble): Fruto del amor del hombre con la Tierra nace la casa, esa tierra ordenada en la que el hombre se guarece cuando la tierra tiembla -cuando pintan bastos- para seguir amándola”. Leer artículo completo.

Fuente: El País.

‘La arquitectura es una mezcla de belleza, integridad y claridad’

Lunes, 18 de Enero de 2010

[foto de la noticia]

Eugenio Aguinaga tiene una visión clásica del mundo residencial. Desdeña las hileras de adosados que crecen en los contornos urbanos porque ocupan mucho suelo “y cuestan demasiado al erario público en lo que se refiere a urbanización y servicios”; defiende el comercio de proximidad integrado en los bloques de viviendas, “a pesar de distorsionan la imagen de los edificios”, y es partidario de un urbanismo ordenado y con edificios de no más de cinco alturas, porque optimizan -desde un punto de vista matemático- la utilización del suelo.

Su trabajo bebe de la herencia de arquitectos como Cano Lasso, Javier Carvajal y José Antonio Coderch i Sentmenat, “en los clásicos, que son mi fuente de inspiración, pero no los imito”. No en vano, es hijo de Eugenio Aguinaga Azqueta (1910- 2002) y sobrino de Ricardo de Churruca (1900-1963) uno de los fundadores del movimiento Gatepac.

Aguinaga define la arquitectura como “una mezcla de belleza, integridad y claridad”. Con él, suvivienda.es vuelve al descomunal Ensanche de Vallecas para visitar el edificio Vallecas 2, una de las obras más llamativas de la colección residenciales ‘de autor’ que han convertido el barrio en un centro de I+D para arquitectos y reclamo de turistas temáticos procedentes de Japón.

El patio, su colorido y, sobre todo, el espacio que libera para el uso cotidiano, son estética y funcionalmente ejemplares. “Queríamos que fuera un elemento central, ajardinado y con un mantenimiento fácil”, explica. Por eso se optó por un césped artificial adornado con un único elemento natural, un olivo de más de 500 años.

Inspirado en los espacios verdes y despejados de las universidades inglesas, a él dan las zonas de dormitorio de las viviendas. “El patio es un elemento de posible convivencia de los vecinos”, añade. Leer artículo completo.

Fuente: El Mundo.

“El arquitecto siempre busca la Atlántida”

Lunes, 11 de Enero de 2010

El arquitecto Renzo Piano

Su estudio es una caja de cristal en equilibrio entre mar y montaña. Descansa en la ladera de una colina, justo encima de la bahía de Punta Nave, unos 30 kilómetros al oeste de Génova. Se accede por un ascensor transparente que trepa a cielo abierto hasta la puerta. Los cincos niveles de este fortín de luz son un hervidero de gente reunida alrededor de diferentes mesas, examinando dibujos, escrutando maquetas o charlando en los pasillos con un rotulador entre los labios. Renzo Piano se para, asiente con la cabeza, se toca la barba meditativo, sonríe. Su estudio, el Renzo Piano Building Workshop, es uno de los más activos y laboriosos del mundo. En este momento cuenta con 27 obras en curso: desde el campus de la Columbia University hasta el Tower Bridge de Londres; de un monasterio de monjas en Ronchamp, Francia, a Gandía, Valencia, donde acaba de arrancar la calificación urbana del puerto. La Fundación ICO de Madrid le homenajeará con una retrospectiva a finales de septiembre. A sus 72 años -nació en Génova en 1937- parece inagotable. Salta de un rincón a otro del planeta, dividiéndose entre la sede italiana del RPBW, la de Nueva York y la más antigua, abierta en 1981 en París, donde vive. Luego controla las obras in situ, observa, come entre los andamios, habla con trabajadores y vecinos.

PREGUNTA. Usted prepara sus intervenciones como un buen reportero una pieza. En la calle.

RESPUESTA. No se puede ser arquitecto sin un perpetuo trabajo de investigación de la realidad. Sin la actitud continua y humilde de preguntar a las personas y a las cosas que viven en un lugar. Un edificio no es un ornamento, es algo que dialoga con su contexto. Hay que prestar atención a ese entorno. Tampoco se trata de una celebración narcisista: interpretas a una comunidad, no te citas a ti mismo. Es un pirateo, que recoge estímulos de cualquier cosa. Un robo constante, y muy peculiar: a rostro descubierto y mano desarmada, perpetrado con la honesta intención de devolver el botín en el futuro.

P. ¿Cómo se consigue?

R. La mía era una familia bastante humilde: mi padre, constructor; mi madre, ama de casa. Pero lograron inculcarme el germen de la curiosidad. Me obligaban a leer. Una lectura asidua te hace instintivamente curioso. Y sólo si te interesa el mundo puedes escucharle.

P. ¿El truco entonces está en su niñez?

R. No se me daba muy bien la escuela. Eso me ha permitido crecer con la idea de que tenía que aprender de los otros. Los empollones se forman pensando que son superiores, y acaban siendo arrogantes. Yo tenía la sensación inversa.

P. ¿El conflicto mundial afectó a su infancia?

R. Los que nacimos con la guerra y nos criamos en sus consecuencias somos hijos de un temporal. Venimos al mundo en medio del drama, de la tragedia, del miedo. Cuando llegó la paz, empezamos a notar pequeños cambios: las calles eran cada vez menos destartaladas, los edificios menos agujereados, la comida más sustanciosa, el coche de familia más grande… Día tras día, mejoraba la vida. Al final, se te pega una suerte de optimismo intrínseco. Más tarde, llegó la universidad, la Politécnica de Milán. Vivía compartiendo piso e ideas; trabajaba en la bodega del arquitecto Franco Albini y por la noche participaba en la ocupación de la facultad. ¡Aquellos debates infinitos! Teníamos la sensación de que podíamos cambiar el mundo. Leer entrevista completa.

Fuente: El País.

Guillermo Vázquez Consuegra: “La fascinación de las Atarazanas sólo es comparable a la Catedral”

Lunes, 26 de Octubre de 2009

Guillermo Vázquez Consuegra

Las Reales Atarazanas de Sevilla, un edificio medieval que durante su larga historia ha tenido muchas vidas, se prepara ahora para el siglo XXI de la mano del arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, quien empleará cinco materiales, “madera, acero, vidrio, luz y las magníficas vistas de la Catedral y la Giralda”, para convertirlo en el nuevo CaixaForum.

El centro cultural, que la entidad financiera se ha comprometido a inaugurar en 2015 como fecha límite, tendrá 6.700 metros cuadrados a los que hay que sumar los 5.000 metros cuadrados de la planta baja que el proyecto mantiene intacta para crear un gran espacio público abierto a través de los arcos de la calle Dos de Mayo, vía que se convertirá en la entrada principal del nuevo centro. Total: 11.700 metros cuadrados a disposición de la ciudadanía que harán del CaixaForum Sevilla la estrella de la red de centros culturales de La Caixa.

Todo está listo ya para que eche a andar el engranaje: redacción definitiva del proyecto, aprobación de la Comisión de Patrimonio de la Junta, licencias municipales y un periodo de construcción de unos tres años. En cuanto al presupuesto, la entidad financiera tiene el compromiso con la Junta -propietaria del monumento que lo ha cedido a la caja catalana por 75 años- de invertir un mínimo de 20 millones de euros. Frente a los 100 millones -cantidad que se ha barajado en la ciudad-, la caja tiene previsto no superar los 40 millones.

“Pocas veces he experimentado una emoción tan especial y tan intensa como la que siento al encontrarme en el interior de las Atarazanas. Cuando nos planteamos el concurso pensé: ‘Este espacio no podemos tocarlo’. Descubrimos entonces el potencial de la planta alta, que forma parte del edificio que se superpone en el siglo XVIII para convertir las Atarazanas en cuartel de artillería -la actual entrada principal en la calle Temprado-, en donde hemos desarrollado casi todo el programa del CaixaForum”, comenta Vázquez Consuegra, quien a lo largo de sus 35 años de carrera ha recibido un buen número de galardones, entre ellos el Premio Nacional de Arquitectura en 2005. Leer artículo completo.

Fuente: El País.