Archivo de Enero de 2010

La ciudad del futuro

Jueves, 28 de Enero de 2010

La ciudad del futuro

Si el cine, desde Metrópolis a Blade Runner, fue el primero en imaginar el futuro, los arquitectos, ingenieros e investigadores se han encargado de añadir pragmatismo al asunto. Nadie lo duda, la tecnología estará en el centro de las ciudades del mañana. Pero habrá que esperar 30, 50 o más años para pilotar coches voladores, habitar edificios flotantes o ver a androides deambular por la calle.

Los últimos proyectos para diseñar la urbe del siglo XXII, a cargo de IBM, Cisco y el MIT, tienen más de realismo que de ciencia ficción. La mayoría apunta a dos grandes objetivos: conseguir ciudades ecoeficientes en consumo de agua, electricidad y otros recursos, y dotar de inteligencia a todo lo que nos rodea (edificios, coches, objetos…).

La ciudad del futuro

IBM ya prueba en una docena de lugares, desde Nueva York a Hangzhou (China), estas ideas. En Malta, la compañía diseña una red inteligente de abastecimiento de agua y electricidad. Instalarán 250.000 lectores integrados con programas de análisis en tiempo real para detectar y prevenir fugas de agua y energía. Estará listo en 2012 y convertirá al país en el primero con un sistema capaz de ahorrar y administrar recursos de forma automatizada.

“La clave está en unir la infraestructura física a la tecnológica para obtener información en tiempo real y actuar sobre ella, anticiparse”, explica Elisa Martín Garijo, directora de innovación de IBM España y una de las responsables de la iniciativa de Malta. La empresa está aplicando el mismo concepto para prevenir crímenes en Nueva York y reducir el tráfico en Estocolmo. Es el inicio de la urbe del futuro. Leer noticia completa.

La ciudad del futuro

Fuente: El País.

Obsolescencias urbanas:el caso de las barriadas residenciales

Miércoles, 27 de Enero de 2010

Obsolescencia_big

La obsolescencia urbana de los barrios construidos en los años 60 y 70 es uno de los más novedosos retos que han de afrontar las ciudades en su condición contemporánea: su recuperación/reciclaje/rehabilitación de estos barrios con criterios innovadores de sostenibilidad, de eficiencia energética y de gestión frente a la alternativa de su demolición y el consumo de territorio.

Estas jornadas que organiza la Consejería de Vivienda y Ordenación del Territorio tienen por objetivo iniciar el estudio de este fenómeno y desarrollar aplicaciones que permitan dinamizar estos desarrollos urbanos donde están viviendo amplios sectores de la población, porque se entiende que son los más inciertos en cuanto a su futuro dada la complejidad del problema, y a su vez los más optimistas, en cuanto al espectro social y calado en la población. Para abordar esta problemática, pretendemos unir la visión práctica con experiencias reales realizados en otros ámbitos europeos, que permitan generar un caudal de ideas con el que afrontar un fenómeno creciente al que habrá de hacer frente en los próximos años.

Para la exposición de los casos prácticos se contará con la presencia de destacados expertos nacionales y extranjeros. Los ponentes de las Jornadas serán Carlos García Vázquez (España), Elisa Valero (España), Ana Tostoes (Portugal), Monica Schüemer-Strucksberg (Alemania), Jose María Ezquiaga (España), Jorge Benitez (España), Josep Linares (España), Jennifer Lenhart (Suecia) y Nuno Grandes (Portugal).

Para asistir se recomienda confirmar la asistencia mediante un email a laciudadviva@laciudadviva.org con el asunto Obsolescencias Urbanas. Dicho email contendra: nombre, apellidos, dirección postal, telefono y profesión. A los participantes que confirmen la asistencia se les entregará un certificado de asistencia a las jornadas al final de las mismas.

cuándo: Del 3 al 4 de febrero de 2010 todo el día

dónde: Convento de Santa María de los Reyes / Calle Santiago, 33, 41003 Sevilla, España.

Fuente: Scalae.

Una burbuja entre nubes

Martes, 26 de Enero de 2010

Una burbuja entre nubes

El nuevo Media-TIC Centre de Barcelona quiere ser un emblema en la antigua zona industrial del Poble Nou, rebautizada con ínfulas tecnológicas 22@. Es también el mayor proyecto hasta la fecha de un personaje reciente de la arquitectura española, Enric Ruiz-Geli, capaz de ganar el primer premio para levantar el Acuario de Nueva York, en Coney Island, o de convencer al paciente dueño de la Villa Nurbs, en Empuria Brava, para que siga invirtiendo en esa casa experimental de alto riesgo y precio. No le falta coherencia al arquitecto. Si su estudio se llama Cloud 9, su nuevo edificio parece arropado por otra nube. “Vestido de nitrógeno”, dice él al describir su fachada de Efte, “una nube vertical que filtra la radiación” formada por cojines de este material híbrido, elástico, ligero y de fácil mantenimiento ya empleado por Herzog & de Meuron en su estadio de Múnich. A pesar de la estructura metálica que lo soporta, Geli asegura que se trata de un edificio digital y no industrial. Él lo ha descrito como La Pedrera Digital, pero lejos de acoger a familias burguesas, el inmueble quiere ser un punto de encuentro para empresas del mundo de la tecnología.

Fuente: El País.

Mundo Bauhaus

Lunes, 25 de Enero de 2010

90º aniversario

Antes de llegar or las escaleras mecánicas a la sexta planta del MOMA, donde está la exposición dedicada a la Bauhaus, uno ya habita el mundo modelado por ella. El edificio mismo del museo, aun después de su ampliación de hace unos años, con sus muros blancos y sus ángulos rectos, con su ascetismo visual que se mantiene a pesar del cambio de escala, pertenece a una escuela de modernidad que viene en línea recta de Weimar y Dessau: los espacios diáfanos, el juego de la racionalidad y la transparencia; también el propósito de integrar la arquitectura y las artes visuales en una ejemplaridad ilustrada, entre el utopismo y el sentido práctico. Unas plantas más abajo, en la sección admirable dedicada al diseño industrial, el ejemplo de la Bauhaus es todavía más poderoso, en parte porque en ella hay un cierto número de sus objetos más celebrados, y sobre todo porque cuando se ve la secuencia de las formas cotidianas que han ido acompañando y facilitando la vida a lo largo del último siglo se comprende hasta qué punto la Bauhaus se ha infiltrado en el tejido mismo de las cosas, nos ha enseñado a mirarlas y a juzgarlas. Los ojos se nos abren gracias a su ejemplo; las manos se nos vuelven expertas al palpar un teclado o la curvatura justa de un rotulador o de una taza; la tipografía en el título de un libro o en un cartel nos están diciendo tanto como lo que significan las palabras; apreciamos una belleza que reside en la correspondencia justa entre la forma y su función y muestra honradamente el material del que están hechas las cosas; y recelamos de manera instintiva de lo decorativo y de lo muy vernáculo.

Un movimiento influyente

A nosotros la estética y la ética de la Bauhaus nos dan una impresión de comienzo radical, un mundo entero surgiendo de la nada, con la asepsia de las formas puras, como los proyectos de edificios en el espacio en blanco de grandes hojas de cuadernos. Pero de donde viene tanta armonía un poco helada es del paisaje de matanza y ruinas de una guerra recién terminada, de la derrota, el sobresalto y el caos provocados por una bárbara cultura de militarismo y nacionalismo, de borrachera de esencias germánicas. Sólo viéndolas en esta exposición me doy cuenta de que las tipografías limpias de Herbert Bayer, tan familiares después de casi un siglo que casi no nos fijamos en ellas, son una negación de la letra gótica de los diplomas y de las proclamas imperiales, una rebeldía contra el tenebroso romanticismo de cuernos de caza y guardarropías medievales y wagnerianas que había enfermado a un país entero alentándolo a lanzarse al desastre. En nombre de glorias primigenias y de lealtades de terruño y de sangre millones de hombres habían muerto para nada en el corazón civilizado de Europa: en la apelación de la Bauhaus a la racionalidad como valor supremo hay un saludable despojamiento de rasgos locales, una resuelta negativa a perpetuar tradiciones sofocantes. Leer artículo completo.

Fuente: El País.

Largo recorridoCreación multidiscipliar

Objetos cotidianos

Diseño célebre

Más de 80 obras

Los bulos del árbol de hormigón

Viernes, 22 de Enero de 2010

Edificio Torres Blancas

Torres Blancas es un nombre engañoso, porque sólo hay una y es gris. De todas las historias que corren por ahí, sólo es cierto que el nombre está así, en plural, porque en principio había dos atalayas proyectadas. No es verdad que la segunda se dejase de construir por problemas económicos. “Es uno de los muchos bulos que existen sobre el edificio”, explica Javier Sáenz, hijo del arquitecto Sáenz de Oiza.

Los problemas fueron de licencia. “Al Ayuntamiento le daba reparo la arquitectura que iba a salir y puso muchas pegas”, dice. “Ahora, para vender un proyecto necesitas una presentación multimedia, pero lo que se llevaba en los sesenta eran los acuarelistas argentinos”. Oiza encontró uno que “camuflase” lo radical del proyecto y así pudo ganar el permiso para edificar la primera torre.

El segundo bulo asegura que la idea era forrar las torres de mármol blanco, o, según las versiones, construirlas con hormigón de ese color, y que una vez más, se quedaron sin dinero. Para nada. “El hormigón visto estuvo siempre en el origen del proyecto, se bautizaron Blancas en honor a las pinturas y el purismo de Le Corbusier”, explica Javier Sáenz que se crió en la torre gris, donde vivió su padre (con sus siete hijos, cuatro arquitectos) hasta su muerte en 2000. Lo que nos lleva al último bulo: cuentan que el arquitecto se mudó al edificio para demostrar que su creación era vivible, ante las críticas de que en aquellas salas redondeadas no había forma de amueblar una casa. “¡Qué va!”, zanja Sáenz, “entonces era habitual que el constructor le diese un piso al arquitecto como parte de sus honorarios”.

Juan Huarte, el promotor del proyecto, se lo planteó como un mecenazgo. Oiza tuvo total libertad para experimentar: el proyecto, de 1961, tardó cuatro años en construirse. “Huarte tuvo mucha paciencia”, dice el hijo del arquitecto, “la obra fue una labor de investigación que nunca se cerraba”. La tesis: poner en armonía al hombre con la naturaleza, crear un árbol en el que cada vecino, independientemente de la altura de su piso, viese flores. A Oiza le hacía ilusión pensar que las hormigas llegasen a la espectacular piscina redondeada de la azotea. Al principio de cada clase (”fue un gran maestro, muy generoso, que contaba todo lo que sabía”, explica el hijo) repetía como una letanía la definición de casa de Camilo José Cela (vecino del inmueble): Fruto del amor del hombre con la Tierra nace la casa, esa tierra ordenada en la que el hombre se guarece cuando la tierra tiembla -cuando pintan bastos- para seguir amándola”. Leer artículo completo.

Fuente: El País.