Entradas con la etiqueta ‘Herzog & De Meuron’

Una burbuja entre nubes

Martes, 26 de Enero de 2010

Una burbuja entre nubes

El nuevo Media-TIC Centre de Barcelona quiere ser un emblema en la antigua zona industrial del Poble Nou, rebautizada con ínfulas tecnológicas 22@. Es también el mayor proyecto hasta la fecha de un personaje reciente de la arquitectura española, Enric Ruiz-Geli, capaz de ganar el primer premio para levantar el Acuario de Nueva York, en Coney Island, o de convencer al paciente dueño de la Villa Nurbs, en Empuria Brava, para que siga invirtiendo en esa casa experimental de alto riesgo y precio. No le falta coherencia al arquitecto. Si su estudio se llama Cloud 9, su nuevo edificio parece arropado por otra nube. “Vestido de nitrógeno”, dice él al describir su fachada de Efte, “una nube vertical que filtra la radiación” formada por cojines de este material híbrido, elástico, ligero y de fácil mantenimiento ya empleado por Herzog & de Meuron en su estadio de Múnich. A pesar de la estructura metálica que lo soporta, Geli asegura que se trata de un edificio digital y no industrial. Él lo ha descrito como La Pedrera Digital, pero lejos de acoger a familias burguesas, el inmueble quiere ser un punto de encuentro para empresas del mundo de la tecnología.

Fuente: El País.

Arquitectura de crisis

Viernes, 23 de Octubre de 2009

La recesión económica ha paralizado numerosos proyectos públicos y privados. Un ejemplo es la Ciudad de la Justicia de Madrid. Tras no alcanzar un acuerdo de financiación suplementaria con el Gobierno regional, el arquitecto Alejandro Zaera-Polo abandonó la construcción del edificio del Instituto de Medicina Legal.

Tiempos de crisis

La idea de la sostenibilidad no es nueva, pero la crisis la ha reforzado y es frecuente que se convierta en una exigencia del cliente. El italiano Renzo Piano es uno de los arquitectos que ha enarbolado, con éxito, la bandera del ahorro energético. Su Fundación Paul Klee (en la foto), ubicada en Berna (Suiza), necesita para funcionar la mitad de energía que un edificio similar que construyó hace 23 años en Houston (EE UU): la Menil Collection.

Menos energía

Otro de los efectos visibles de la crisis, es el bajo perfil de buena parte de los edificios. El estallido de la burbuja inmobiliaria en Japón, a mediados de los 90, llevó a Tadao Ando a cavar literalmente el suelo de la isla de Naoshima para situar allí el Museo Chichu.

Perfil bajo

Aunque se haya visto afectada, la arquitectura estrella sigue su camino. El retorno a un modo de construcción antiguo, es una de las apuestas de quienes no pueden competir los grandes estudios, de cientos de empleados y otros tantos proyectos en marcha. José Selgás realizó 360 visitas durante la construcción del Palacio de Congresos de Badajoz (en la imagen, visto a través de una escultura de Blanca Muñoz). Tanto Selgas como su socia, Lucía Cano, creen que la presencia del arquitecto a pie de obra es la que garantiza la calidad de un edificio, que debe percibirse en cada detalle.

Al detalle

Para los nombres más consolidados, aquellos que siguen firmando edificios predestinados a ser iconos por cifras astronómicas, una manera de reducir riesgos económicos es multiplicar trabajos y abrir nuevos mercados. Sin embargo, hay otros riesgos. El bloque de apartamentos de la calle Bond de Nueva York, de Herzog & De Meuron (para muchos, los mejores arquitectos del mundo en la última década), deja una sensación de ‘dejà vu’ que resta capacidad de impacto al edificio.

Nuevos retos

La concesión del último premio Pritzker, considerado el Nobel de Arquitectura, a Peter Zumthor sugiere que la sobriedad es un valor en alza. El arquitecto suizo siempre ha sido un ejemplo de rigor y mesura. En la Exposición Universal de Hanóver del año 2000, erigió el pabellón de su país en la foto) con listones de madera llevados desde bosques suizos y ensamblados únicamente con cables de acero, sin tornillos ni cola.

Sobriedad

Fuente: El País.

‘Stop’ a los rascacielos en Manhattan

Viernes, 12 de Junio de 2009

'Stop' a los rascacielos en Manhattan

Hace tres años, en el pico de la burbuja inmobiliaria, el promotor Harry Macklowe pagó 498 millones de dólares por un rascacielos de 40 plantas en el número 1330 de la avenida de las Américas, en Manhattan. Ese mismo edificio, situado en la zona más cara en EE UU, y quizá del mundo, se acaba de vender en una subasta por 100.000 dólares.

Macklowe no podía pagar lo que debía. El nuevo propietario del rascacielos, el fondo de pensión canadiense Otera Capital, asume los 240 millones de su hipoteca. El 31% del edificio, que acoge la redacción estadounidense del diario Financial Times, estaba vacío, a pesar del desplome que desde hace meses se ve en el precio de los alquileres. Otro signo de la crisis que azota el centro del capitalismo tras el infarto de Lehman Brothers. Y no es el primer caso, ni será el último.

Real Capital Analytics calcula que sólo en Nueva York hay propiedades comerciales por un valor superior a los 6.000 millones que afrontan problemas serios de financiación y que pueden acabar subastadas por desahucio. Una situación inédita en décadas. Entre las propiedades en serias dificultades se encuentra el rascacielos de Moinian Group.

Han bastado siete meses para que se produjera el vuelco. Ante tal degradación, en el sector se preguntan si hay capacidad de movilizar el crédito para refinanciar los préstamos de estas propiedades que acogen oficinas, centros comerciales, hoteles -como el proyecto que apoya Robert de Niro en Manhattan- y otro tipo de edificios no residenciales.

Se calcula que en EE UU hay unos 680.000 millones de dólares en préstamos cuya financiación debe ser revisada entre este año y 2012. Por eso se teme que el comercial sea la próxima burbuja en estallar en el sector inmobiliario, donde la crisis de las hipotecas subprime está provocando ya que en California, Florida, Arizona o Nevada algunas hipotecas valgan más que las propias casas y sus efectos salpiquen al conjunto de la economía. Leer artículo completo.

Fuente: El País.

Arquitectura sin maquillaje

Miércoles, 3 de Junio de 2009

 

Barcelona ha echado el freno. El nuevo vecino de la Torre Agbar de Jean Nouvel y del estilizado hotel de Dominique Perrault no quiere maquillajes. El museo Can Framis prefiere antes un collage que revela los ladrillos y el hormigón basto de la vieja industria del barrio barcelonés Poble Nou que las nuevas pieles que empieza a gastar el vecindario. El arquitecto Jordi Badía lo tuvo claro. Un museo en el que exponer arte catalán contemporáneo no podía ignorar los cimientos del antiguo barrio fabril. Guinovart y Tàpies tienen más que ver con los viejos ladrillos que con los brillantes muros cortina de los nuevos rascacielos.

Poble Nou (Pueblo Nuevo) nació en el siglo XVII en el extrarradio barcelonés, cuando la abundancia de agua, el bajo precio de los terrenos y la cercanía al corazón de la ciudad fomentaron la aparición de pequeños talleres textiles. Luego llegaría la industria y, posteriormente, la electricidad. Fue ese crecimiento pausado lo que hizo del barrio un lugar singular, una especie de polígono con forma de pueblo en el que los quioscos y las fuentes convivían con las chimeneas. Allí los trabajadores convivían familiarmente con la industria. Hasta que, en los años setenta, esa industria pequeña empezó a desaparecer. Fue entonces cuando Poble Nou dejó de ser nuevo. Y el barrio empezó a cambiar.

Hace algo más de una década, cuando el consistorio barcelonés optó por rebautizar parte de Poble Nou como el 22@, más que cambiar, el vecindario se transformó: los diseñadores tomaron las calles, las bicicletas volvieron a circular, subieron los alquileres y a la señora Pepeta le llegaron vecinos cosmopolitas. Así, la antigua arquitectura fabril, la mayoría de nula calidad arquitectónica, desapareció bajo la piqueta o reconvirtió su pasado industrial en nuevos lofts de diseño. Pocos vecindarios habitados de España se habrán transformado tanto en tan poco tiempo. Leer artículo completo.

Fuente: El País.

La mejor arquitectura de ‘andar por casa’ se construye en Madrid

Miércoles, 6 de Mayo de 2009

 

Sin que los madrileños se hayan dado cuenta, su ciudad se ha convertido en uno de los destinos favoritos de ese nuevo tipo de viajero que busca arquitectura de autor. Vienen buscando obras de Herzog & De Meuron (CaixaForum), Richard Rogers (T4 de Barajas), Norman Foster (La torre ex Repsol de la Castellana), Cesar Pelli (la torre de cristal contigua al anterior), Dominique Perrault (La Caja Mágica), Jean Nouvel (Museo Reina Sofía y también el Hotel Puerta de América, donde 18 figuras internacionales están representadas, incluidos Foster, Zaha Hadid o David Chipperfield). Pero quizá lo más interesante que se está haciendo en la capital es la nueva vivienda social.

A principios del XX, para ver lo mejor y más vanguardista en este tipo de edificaciones había que viajar a Viena o Berlín. Ahora Madrid se ha convertido en el centro de todas las miradas. La EMVS (Empresa Municipal de Vivienda y Suelo de Madrid) ha querido potenciar la máxima calidad en el diseño de sus viviendas sin que esto suponga elevar su coste económico.

Para ello ha puesto en marcha en los últimos años decenas de proyectos, casi todos ‘de autor’, incluyendo una veintena de estrellas internacionales donde llaman la atención varios premios Pritzker como Tom Mayne de Morphosis, Paulo Mendes da Rocha o Arata Isozaki.

Mirador, que el estudio holandés MVRDV ha realizado con Blanca Lleó en Sanchinarro, y la Casa de Bambú, de FOA, que ya se está reproduciendo en Shanghai para representar a España en la Expo del 2010. Pero hay otros muchos que han escapado hasta ahora a la mirada de los medios. Para verlos hay que ir al PAU de Carabanchel, al de Vallecas, a Sanchinarro, a Arganzuela, a Usera, a Villaverde… Leer artículo completo.

Fuente: El Mundo.