Del desierto al cielo
Lunes, 4 de Enero de 2010
Hace una década, la zona de la playa de Jumeirah, donde se levantó el Hotel Vela y ahora se alza el edificio más alto del mundo -el Burj Dubai, que se inaugura mañan- era poco más que un desierto. Hoy, repleta de hoteles, restaurantes y millonarios, con la coronación de la torre de la ciudad (burj es torre en árabe), Dubai busca convertirse en el centro del mundo. De un nuevo mundo. La cuestión que plantea esta inauguración es si se tratará del principio de una nueva y desaforada carrera por las alturas o del final de una etapa. Sea como sea, va a ser muy difícil que otro rascacielos supere los 818 metros de altura alcanzados por éste. Las razones no serán ya técnicas. La economía es hoy la que decide la altura de los edificios.
El Burj Dubai es de los pocos rascacielos diseñados para un uso fundamentalmente residencial. De sus 160 plantas habitables, 108 son apartamentos. Y todos están vendidos. La ocupación total contrasta no sólo con el secretismo sobre la identidad de los propietarios, sino con la mismísima crisis financiera que en los últimos tiempos viene azotando al emirato.
Pero la torre encierra mucho más que misterios. 300 expertos chinos cortaron a mano los 26.000 metros cuadradros de paneles de cristal que forran la fachada: el equivalente a 17 campos de fútbol. El Burj es ya una ciudad vertical en la que uno podría vivir sin necesidad de salir. Además de un hotel y varias plantas de oficinas con las mejores vistas del país, hay 30 pisos de instalaciones con depósitos de agua y zonas de mantenimiento, cuatro dedicados a gimnasios a partir de la planta 123, la 143 es una discoteca y la 122, un restaurante, obviamente panorámico. Giorgio Armani se hizo con el hotel de la torre, de 160 habitaciones. También son suyas y decoradas por él 144 residencias privadas. Los 57 ascensores -que recorren 10 metros por segundo- y las ocho escaleras dejan sitio -aunque poco- para un refugio antiincendios cada 25 plantas. Esa distancia fue la que los ingenieros encargados de vencer el miedo a las alturas provocado por el 11-S decidieron que podía recorrer una persona en el breve tiempo de una desesperación. Leer noticia completa.
Fuente: El País.




